La cigüeña negra

24 marzo, 2015 por Baldío Grande Sin comentarios

Es el taxón más primitivo del género Ciconia. Con una talla entre 90 y 100 cm, una envergadura que pasa los 160 cm y con un peso de 3 kg, es un poco más pequeña que la familia de la cigüeña blanca. Aunque las diferencias entre macho y hembra no son muy notables, el macho presenta un tamaño algo mayor, con un pico muy patente, robusto y algo curvo.

Estas aves, en su etapa de adultas, se caracterizan por su plumaje negro con irisaciones metálicas verdes y moradas. El “anillo alrededor del ojo”, denominado como carúncula, el pico y las patas, tienen un color rojo intenso.

Suele vivir en robledales, en los bosques de pinos y alcornoques o en zonas deforestadas, siempre rodeados de abundante agua (ríos, embalses, charcos…). Se alimentan principalmente de peces, ranas, culebras, ratas de agua, insectos y material vegetal.

La cigüeña negra ocupa nidos de años anteriores o bien, construyen un nido con ramas, musgo, hierbas verdes y gramíneas, pero siempre cerca del agua. Durante la puesta, desde abril a junio, ponen entre 3 y 5 huevos blancos, los cuales son incubados por ambos progenitores por espacio de 38 y 42 días. Los polluelos son capaces de volar al cabo de 65 o 70 días.

Entre finales de agosto y mediados de septiembre migran hacia el sur y retornan a mediados de marzo. Pueden volar entre 100 y 250 km diarios, aunque pueden llegar a los 500 km.

Una especie más peculiar, más salvaje y más solitaria que la cigüeña blanca, una especie que podemos disfrutar en Parque Natural del Tajo Internacional, ya que es uno de sus hábitats preferidos.

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